GUERRA DE ENCUESTAS

El empleo de las encuestas, aplicadas en las campañas políticas, data del período entreguerras  del siglo XX. Los sociólogos norteamericanos, Lazarsfeld y George Gallup, acudieron a estos procedimientos metodológicos y estadísticos para la obtención de datos que expliquen el comportamiento de las masas.

A partir de entonces el uso de encuestas es recurrente y están generalizadas en las más diversas actividades, pero no están exentas de polémicas, por su vinculación con intereses dominantes y mercantilistas que pretenden manipular ideológicamente a las personas.

Efectivamente las encuestas son mediciones parciales de comportamientos o preferencias humanas, que no pueden, ni deben, ser endiosadas como verdades inobjetables. Nada está quieto, más allá de cualquier voluntad, la naturaleza de la sociedad es dialéctica, sus actores son dinámicos y el cambio es lo único eterno.

Estas reflexiones iniciales son válidas a propósito de la guerra de encuestas desatada frente a la proximidad de las elecciones presidenciales en el Ecuador. Las redes sociales son el escenario preferente en el que circulan supuestas mediciones que tienen resultados contradictorios y carentes de sustento científico.

En unas el ganador es el candidato de la banda delincuencial ligada al correísmo, incluso aseguran que en una sola vuelta, en otras el vencedor sería el representante de la banca y el neoliberalismo, hay quienes posicionan a Yaku Pérez en la segunda vuelta electoral e incluso no faltan aquellos que dan como triunfador a candidatos sin aparentes opciones.

Son evidentes las intenciones detrás de cada medición, por lo tanto esos datos son verdades a medias o medias mentiras, en definitiva son fraudulentas.

Para definir las preferencias de los sufragantes hacen falta varias muestras aleatorias del universo de votantes, recogidas en momentos distintos y luego interpretar las posibles tendencias, considerando y entramando otras variables que son necesarias, para recién tener una guía de cómo será la intención del voto. Ojo que la intención no es igual a certeza.

En momentos en que la indecisión es alta y que existe dispersión de candidatos es una irresponsabilidad difundir resultados de encuestas. Debe el CNE sancionar a quienes pretenden manipular a los electores, censurar a los trolls y garantizar el acceso a una información veraz.

Francisco Escandón Guevara

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EL CLAN BUCARAM

El apellido Bucaram, así como otros de ascendencia libanesa, está relacionado a la inmigración de finales del siglo XIX que huía de la opresión del imperio otomano (turco). Su presencia en el Ecuador rebasó las actividades comerciales y dio lugar al criollaje de una casta populista que tiene presencia en las últimas ocho décadas de la vida política del país.

Particularmente la figura de Abdalá Bucaram Ortiz está ligada a la historia nacional desde el retorno formal a la democracia.  El loco es el jerarca de una dinastía de hermanos, hijos, socios y colaboradores que se reivindican como la fuerza de los pobres, pero son parte de las élites económicas que dice combatir; Abdalá y su séquito son propietarios de agroexportadoras, importadoras de mercancías y de industrias manufactureras.

Su vinculación con el poder político del Estado es ininterrumpida durante cuarenta años, no sólo porque ganó algunas elecciones nacionales y seccionales, sino porque el pragmatismo le permitió actuar como cogobernantes a través de pactos como el de la regalada gana, junto a Febres Cordero, o actualmente en el reparto de hospitales.

Esas componendas le facultaron controlar instituciones, acordar negocios, traficar influencias y lograr impunidad. La familia Bucaram, durante al menos cuarenta años, se enriqueció con la venia de sus pares oligárquicos porque es una ficha útil en el enroque del ajedrez de las élites y un distractivo recurrente en momentos de crisis.

Pero esos no son los únicos delitos en los que tiene vinculación. Basta recordar a su fuerza de choque, los pepudos, para vincular la amenaza que constituye un grupo de mercenarios, al servicio del líder, en la vigencia de los derechos humanos.

La apelación a los autoexilios y la victimización del caudillo es insuficiente para eludir su vinculación en actos de corrupción, pero su esperada detención constituye un acto de  espectacularización morbosa montado por el gobierno de Moreno. ¿Acaso el show logrará esconder a los responsables del reparto de hospitales y de la corruptela detrás de los implementos médicos?

El futuro de Bucaram es incierto, su impunidad o culpabilidad depende de una pugna de intereses elitistas que próximamente quedarán en evidencia. Una vez más la justicia está a discreción del poder político.

Basta de burlas, los corruptos deben ir a la cárcel y se debe garantizar la recuperación de la plata.

Francisco Escandón Guevara

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DERECHOS HUMANOS Y COVID

La promulgación de la Carta Universal de los Derechos Humanos, en 1948, fue un acto trascendentemente político, un producto histórico y social, de respuesta a la barbarie del nazismo hitleriano.

Esa secularización de las libertades humanas dio origen al reconocimiento de los derechos de primera, segunda y tercera generación (derechos civiles y políticos, socioeconómicos y colectivos). Incluso en la actualidad se teoriza sobre el registro de una nueva generación que extrapolen los existentes hacia el escenario de las redes sociales y el ciberespacio; es decir, pasar de los derechos offline a los de tipo online.

Sin embargo, la tendencia mundial de garantizar y ampliar los derechos humanos está amenazada por varias restricciones impulsadas desde los gobiernos y las corporaciones privadas. A nombre de precautelar la seguridad estatal, las élites declaran que existen excesos o usos indebidos y, a través de un conjunto de normativas, amenazan las libertades.

Precisamente durante el desarrollo de la pandemia la coacción estatal y la proscripción de derechos se continúan imponiendo en las sociedades. Los instrumentos de estado de excepción y toques de queda se han extendido sin brindar asistencia básica a la población, comida y medicinas, para que se quede en casa.

Pero hay otros derechos vulnerados en el Ecuador como los despidos de trabajadores, la reducción de salarios y de presupuesto para el área social, la carencia de conectividad y de dispositivos electrónicos para sostener la educación, el retraso en la entrega de recursos económicos a los gobiernos locales que compromete la cobertura de servicios básicos, la aprobación de facultades para que el ejército pueda usar armas letales durante las manifestaciones, etc., que precarizan la vida del pueblo.

Las élites anti-derechos aprovecharon del distanciamiento social para proscribir libertades, censuraron a los críticos para profundizar la corrupción, pretextaron falta de plata mientras pagaban anticipadamente a los chulqueros y usaron el miedo al contagio para imponer el neoliberalismo. Está claro a qué intereses sirven.

La solución rebasa los límites de la neutralidad y de la manipulación discursiva, exige un retorno a la ontología política de los derechos humanos para exigirlos, defenderlos, innovarlos y practicarlos con urgencia. Hacia allá debe apuntar el pueblo.

Francisco Escandón Guevara

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LA FLOTA CHINA

La historia del Ecuador registra un sinfín de agresiones sufridas por la voracidad de las potencias imperialistas. Desde siglos atrás las mutilaciones territoriales y la expoliación de recursos naturales, legitimadas por la sumisión de las élites, se convirtieron en constantes amenazas a la soberanía nacional.

Así lo testimonian las actividades pesqueras actualmente desarrolladas por la flota china, por más de 260 buques, en aguas cercanas a las Islas Galápagos que tienen la particularidad de ser una de las áreas con mayor densidad de vida marina del mundo entero.

No se trata de un hecho accidental, los conflictos de jurisdicción marítima son constantes. En el siglo anterior, durante la guerra del atún, se detuvieron buques norteamericanos por invadir el mar territorial ecuatoriano; en los últimos años las faenas pesqueras del gigante asiático constituyen un peligro para la riqueza ictiológica y biológica del archipiélago, pues el crecimiento de su consumo desafía los controles marítimos por dos razones fundamentales: la deficiente capacidad operativa de la fuerza naval y la adhesión del Ecuador a la Convención del Mar (CONVEMAR).  

La CONVEMAR, suscrita por el gobierno de Correa en el 2012, sustituyó las 200 millas de mar territorial por apenas 12 y adjuntó las restantes 188 en condición de zona económica exclusiva. Al contrario de defender los intereses nacionales, como justificaron los seguidores del prófugo, se redujo el mar territorial en más de 1 millón de kilómetros cuadrados.

Alrededor de esas aguas marinas, en el corredor de la zona económica exclusiva, área en la que se extinguió la soberanía nacional, los buques chinos desarrollan sus indiscriminadas faenas pesqueras, abastecidos con combustible comprado a empresarios ecuatorianos que prefieren acumular capital antes que los intereses patrios.

Frente a estas arbitrariedades, la respuesta de Moreno es blandengue. Formar una comisión de notables aristócratas no resuelve el problema, sólo lo burocratiza y muestra debilidad ante el imperialismo chino que tiene la ventaja diplomática de ser el mayor prestamista, entre los países, que avasalló a los gobiernos de Alianza País.

El ex presidente Noboa dijo “la soberanía no se come”, allí se resume el pensamiento entreguista de las élites. Al contrario, la tarea del pueblo es defender sus recursos naturales, de eso depende su futuro estratégico.  

Francisco Escandón Guevara

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LOS PRESIDENCIABLES

A la puerta de las nuevas elecciones proliferan varias precandidaturas que buscan relevar a las autoridades de elección popular. Particularmente los aspirantes a la Presidencia suman más de dos decenas, entre ellos está el sucesor de Moreno.

Esa dispersión se aclarará una vez inscritas las candidaturas. Hay varios ilustres que no tienen siquiera organización política que los cobije, en otros casos deberán someterse a los procesos de democracia interna y existe un sinnúmero de globos de ensayo con intereses de impulsar alianzas, forzar binomios presidenciables o encabezar las listas de asambleístas.

Estas indefiniciones son parte de la incertidumbre electoral en la que no hay favoritos. Pero en estricta dimensión de la correlación de fuerzas actual, hay tres tendencias y cuatro candidaturas que podrían polarizar los sufragios.

La derecha tradicional está dividida en dos opciones. CREO postulará por tercera vez al banquero Lasso, cuya aceptación en los sondeos de opinión están estacionados, pues el ancla de sus posibilidades es el cogobierno con Moreno. La otra candidatura de esta tendencia, auspiciada por los socialcristianos, podría ser Sonnenholzner, para quien el reto de desmarcarse del actual régimen es complicada por su prolongada participación en un gobierno neoliberal, corrupto e inepto. De ganar cualquiera de estos candidatos se mantendrán las políticas fondomonetaristas.

La segunda tendencia de derecha y tercer candidato es el cuadro del correísmo, que antes deberá flanquear la imposibilidad de que Rafael sea candidato (a vicepresidente o asambleísta), la suspensión del registro electoral, las disputas internas, etc.  Su estrategia electoral será la apelación al recuerdo del caudillo traicionado, útil para el fanatismo del voto consolidado, pero no para la mayoría de sufragantes que vinculan correísmo con corrupción, violación de libertades públicas y despilfarro económico.

La otra tendencia, de la izquierda social y política, aún debe definir el candidato que la represente, será un indígena. Su éxito está vinculado a la unidad de las fuerzas populares, a  la definición de un programa anticrisis alternativo, a la incorporación de su base social en la campaña y a la estrategia proselitista esperanzadora de que el pueblo será gobierno.

¿Siguen las élites o gobiernan los de abajo? En febrero del año 2021 se sabrá.

Francisco Escandón Guevara

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EL TRAMPOLÍN VICEPRESIDENCIAL

Luego de la renuncia de Otto Sonnenholzner, el gobierno de Moreno se prepara para tener su cuarto y quizás último vicepresidente de un régimen impopular.

Esa inestabilidad política es el reflejo de una crisis que adviene desde el distanciamiento con el prófugo, que continuó con el uso de la estructura de corrupción del correísmo (al reciclar a la mayoría de sus adeptos) y que se consuma en el pacto con las élites empresariales-bancarias que actualmente cogobiernan.

Desde el inicio mismo de la administración de Moreno estuvieron presentes las pugnas, las conspiraciones y los intereses electorales o de sucesión propias de un gobierno débil.

Rafael, por ejemplo, dejo entrever que el primer vicepresidente, el reo Jorge Glas, era el recambio pensado frente a los problemas de salud de Lenin. Finalmente las proyecciones proselitistas y de mayor impunidad del correísmo se diluyeron por la cesación de funciones de alias Vidrio que ahora guarda prisión por asociación ilícita, en el caso sobornos de Odebrecht.

Las perspectivas electorales también se frustraron para María Alejandra Vicuña, luego de que la presión social la llevó a renunciar por su vinculación en el cobro de diezmos en la Asamblea Nacional. Todos los esfuerzos para promover su imagen como presidenciable, desde la gestión vicepresidencial, se echaron a la borda por corrupta.

La situación de Otto no es distinta, durante un año y medio en el gobierno se planificó su campaña. En cada evento gubernamental se promovió su imagen, las estructuras de activistas intentan organizarse desde finales del 2019, los equipos de asesores y fotógrafos se contrataron con recursos públicos, etc.

Esa pretensión presidencial era un secreto a voces y ahora pretende ser el candidato outsider que patee el tablero electoral. Difícil tarea, pues es muy temprano para que el pueblo olvide su participación en el Gobierno que firmó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que reprimió las movilizaciones de Octubre, que actuó con desidia frente a la pandemia, que es cómplice de actos de corrupción.

Otto es el relevo generacional de un sector de la derecha, es la apuesta de ciertos grupos económicos para ganar la presidencia. No les será fácil, es insuficiente venderse como joven cuando representa a las mismas élites, ya se verá quienes están detrás de su postulación.

Francisco Escandón Guevara

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CIEGOS, SORDOS Y MUDOS

¿A alguien le queda duda que el problema son las élites? Sí, esas oligarquías que no dejan de robar, que arrebatan derechos a las mayorías empobrecidas y son hasta capaces de fingir condiciones médicas para seguir en el festín de sus privilegios.

Hay corruptos que se declaran amnésicos, asambleístas que dicen no oír, burgueses que no ven y tantos otros que apenas balbucean. Una suma de incapaces, no discapacitados, a quienes les pertenece el Estado, ellos son sus patronos o gerentes, porque subordinan los asuntos públicos a sus intereses privados.

No se trata de criminalizar la discapacidad física o mental que sufre cualquier persona, sino de reprochar la forma deliberada con la que se tramitaban y conseguían carnés del Estado para lograr exenciones tributarias en la importación de lujosísimos vehículos, tramitación de jubilaciones tempranas, puntuación extra en los concursos de oposición y méritos, además de varios otros beneficios de ley.

Tan miserables son que no reparan en traficar y mercantilizar con los derechos de grupos vulnerables. Para ellos los negociados están sobre la vida, el lucro es la fuerza motriz de la sociedad, por eso convierten en mercancía todo lo imaginable y eternizan a la impunidad como su carta de presentación.

Con esa lógica han gobernado siempre: en pandemia o crisis, en normalidad o bonanza, durante el feriado bancario o en la administración de los gastos reservados, durante el terremoto del año 2016 o ahora con el coronavirus. Cualquier momento les es oportuno para delinquir y enriquecerse, esa es la degradación del sistema.

Este nuevo escándalo forma parte de la vorágine desatada. La metástasis de la corrupción, que es la sombra detrás del poder, mal usó la Ley de Discapacidades al permitir ciegos, sordos y mudos a conveniencia, mientras miles de ecuatorianos honestos con reales limitaciones físicas o mentales ni siquiera fueron atendidos por los organismos pertinentes.

El gobierno de Moreno ofreció investigar para sancionar a los responsables, prometió una auditoría para analizar caso a caso, mientras tanto suspende la entrega de los carnés que implica la negación de derechos a la población vulnerable que busca dignidad y exige derechos, más no misericordia.

A los corruptos no sólo se les debe confiscar sus carritos de lujo, deben encarcelarlos por defraudación. Es el pueblo quien debe vigilar y exigir.

Francisco Escandón Guevara

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LA QUIEBRA DEL IESS

El reparto de hospitales y contratos con sobreprecios también son prácticas comunes en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) que está agonizante.

La asfixia económica es una acción coordinada entre los gobiernos y el empresariado. Ellos obligaron al IESS a comprar bonos del Estado, a desentenderse del pago de 40% del fondo de pensiones jubilares, a tolerar las multimillonarias deudas que los patronos públicos y privados mantienen por no cancelar sus obligaciones con la seguridad social.

La otrora solvencia económica de la institución fue revertida cuando los presidentes del Consejo Directivo se convirtieron en secuaces de los gobiernos, al hipotecar la autonomía del IESS.

Particularmente en los últimos catorce años: Ramiro González, el corcho Cordero, Richard Espinoza, Manolo Rodas, Paúl Granda dirigieron la institución. Todos ellos fueron representantes de los cuestionados gobiernos de Alianza País (el de Correa y el de Moreno), sobre más de uno pesan investigaciones o sentencias por acciones dolosas.

Capítulo aparte merece la designación de Jorge Wated, no sólo por su cuestionada idoneidad profesional y moral, sino porque propone resolver la crisis financiera facturándola a los trabajadores. Él propone aumentar el porcentaje y años de aportaciones, reducir las pensiones jubilares, cobrar toda atención de salud a hijos de afiliados y concesionar los centros de salud.

Las élites apuestan a desprestigiar la seguridad social para luego privatizarla a pretexto de su ineficiencia. El reparto de $8500 millones de dólares anuales, que es el presupuesto actual del IESS, es del interés de las cámaras de la producción y los banqueros, del gobierno y el Fondo Monetario Internacional, de la consulta propuesta por Nebot, etc. Buscan que el IESS sea administrado por las aseguradoras privadas de fondos de pensiones, las famosas AFP´s, que ya fracasaron en Chile al ofertar prestaciones de salud inhumanas y pensiones miserables.

Para salvar al IESS, universalizar la seguridad social y mejorar la calidad de las prestaciones primero el gobierno debe pagar los $24 mil millones que adeuda, al igual que los empresarios morosos. Junto a ello los afiliados, jubilados y pensionistas deben recuperar la administración de la institución, quién puede cuidar mejor el IESS que sus legítimos dueños.

Francisco Escandón Guevara

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PROLETARIOS UNÍOS

El neoliberalismo se oficializó luego de que John Williamson resumiera las políticas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial. Desde entonces esos organismos internacionales gobiernan el mundo a través del ofrecimiento de créditos (deuda externa) a cambio del cumplimiento de sus órdenes.

De entre esas políticas, la desregularización del trabajo tiene particular énfasis porque es idolatrada por las cámaras empresariales, defendida por los partidos políticos oligárquicos, además de asumida por los gobiernos progresistas y neoliberales.

Para ellos los trabajadores gozan de muchos privilegios. Dicen que es irracional la existencia del salario básico, que la estabilidad laboral aleja las inversiones privadas, que el pago del décimo cuarto y quinto merma la productividad, que compartir las utilidades  con los  obreros menguan el crecimiento económico, que los contratos colectivos son absurdos, etc.

Las élites tratan de convencer a la sociedad que los derechos de los trabajadores son un obstáculo para el desarrollo, que la liberalización de las relaciones sociales de producción es la salida para crear más trabajo y que la flexibilización es la alternativa para la salida de la crisis.

Pero los resultados son distintos a los que se propagandizan. El éxito y el porvenir aún no llega a ningún país donde que aplicó esta política fondomonetarista; al contrario los derechos humanos y laborales retrocedieron, pues los sistemas de seguridad social se desfinanciaron, los salarios disminuyeron, el desempleo y la pobreza aumentó.

Basta con mirar las alarmantes tasas del Ecuador. Al fin de este año el desempleo atormentará a 850 mil personas, incluso es posible que el gobierno de Moreno termine su gestión con 1 millón de parados, totalmente contrario a lo ofrecido durante la campaña electoral en la que compitió con los ofrecimientos demagógicos del banquero Lasso, cuyo bloque parlamentario aprobó la Ley de Apoyo Humanitario con la cual se precariza aún más la vida de los obreros del sector privado y se da paso a que los ricos acumulen mayores riquezas.

La desregularización del trabajo no es el producto de la pandemia, viene de tiempo atrás, desde la larga noche neoliberal, tuvo asidero en el correísmo y se profundiza con Moreno.

Tanta actualidad tiene el alemán Carlos Marx: “proletarios uníos”, llegó la hora.

Francisco Escandón Guevara

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LOS REPARTOS

Semana tras otra el Ecuador naufraga en los escándalos de la corrupción. Cualquier noticia es eclipsada por los titulares de la institucionalización del robo que compromete a los gobernantes.

La corrupción forma parte del ADN de las élites. Es la consecuencia de una sociedad en la que el poder es controlado por una minoría, es la resaca de un sainete electoral en donde delincuentes se disfrazan de políticos para ganar elecciones y continuar con el desfalco.

Esa democracia es una estafa, pues constituye un esquema cíclico de perfeccionamiento del atraco. Así las instituciones son secuestradas por eternos comensales de Carondelet, por camaleónicos contratistas, por sinvergüenzas asalariados estatales que defienden intereses privados.

Antes del gobierno de Moreno, el liderazgo de Correa, cobijado en la majestad presidencial de jefe de todos los poderes del Estado, fue el epicentro de la corrupción. Desde la cúpula se organizó una estructura delincuencial para cobrar coimas, diezmos y sobreprecios, para administrar las sentencias de los jueces, para dirimir el ganador de cada proceso electoral, para cubrir las espaldas de sus cómplices, para instaurar la impunidad. Ese aparato mafioso persiguió a los críticos, mientras los aplaudidores y aduladores del líder fueron premiados con cargos y contratos siempre que juraran incondicionalidad al prófugo.

La imposición de la continuidad de Alianza País, con el gobierno de Moreno, no cambió esa naturaleza corrupta de la administración pública, sino perfeccionó la estructura heredada.

A nombre del diálogo y de un estilo distinto de gobierno, Lenin Boltaire reemplazó la autarquía presidencial por un ejercicio de cogobernabilidad burguesa al que fueron convidados los mismos sapos y ratas de siempre.

Ese es el actual reparto entre las élites empresariales, de banqueros, socialcristianos y cheerleaders arrepentidos de Rafael. Cada quien controla una fracción del poder para beneficio familiar o grupal, a cambio de evitar la fiscalización y de aprobar las leyes antipopulares. En cambio el correísmo, al controlarlo todo, le bastó con entregar cuotas de poder a sus leales lugartenientes que cumplían cada una de sus órdenes.

Mal hace el prófugo y sus seguidores en tratar de exorcizarse de sus demonios, nadie que sea decente puede olvidar la corrupción de su gobierno y de todos los demás.

Francisco Escandón Guevara

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