DIÁLOGO SIN RESULTADOS PARA EL PUEBLO

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Se cumple un año desde la inauguración del gobierno de Lenin Moreno, originariamente preñado de debilidad política por los vicios de fraude electoral. A partir de entonces, la crisis política contamina a las distintas instituciones del Estado, cuyos recientes personeros están enfangados en una suerte de corrupción generalizada.

Urgido por una creciente corriente anticorreísta, el actual presidente tomó distancia de su antecesor con el famoso cambio de estilo y finalmente promovió la ruptura política para descargar de sí el peso hegemónico de Correa que fungía como el caudillo del partido y del Ecuador.

Esa afirmación del liderazgo presidencial junto a las promesas de cirugía mayor a la corrupción y de clarificación de las cuentas macroeconómicas, a la convocatoria de la Consulta Popular y el Diálogo Nacional le permitieron alcanzar transitoriamente altos índices de popularidad que de a poco se precipitan de la mano de los continuos incumplimientos del gobierno para con el pueblo ecuatoriano.

Por ello es impugnable que en el Informe a la Nación, presentado en la Asamblea Nacional, Lenin Moreno anunciara que es el gobierno de todos “gracias a los 444 diálogos, con la participación de más de 30 mil representantes… de 6700 organizaciones de la sociedad civil… porque sabe escuchar a todos, sin excepción.”; si así sería, el correísmo estuviera desmontado, los corruptos estarían en la cárcel, la plata robada la hubiese recuperado, se cumplirían sus ofertas de campaña, etc.

Y es que la principal herramienta que Moreno tenía para legitimar su gobierno se desvanece, sus propósitos de desactivar a la oposición popular, a través del Diálogo Nacional que finge  carácter democrático y popular, pierde progresivamente su efecto hipnótico ante la expectativa de las masas.

Por ello es que el diálogo morenista es bipolar: de un lado acopia, archiva y proscribe las aspiraciones populares, mientras que por otro, cumple con diligencia las demandas de  los grupos monopólicos y transnacionales que continúan acumulando mayores capitales desde la mismísima larga noche neoliberal.

Se trata de un diálogo sin resultados para el pueblo, de una táctica que pretende enfriar la inevitable lucha de clases y mitigar las tensiones entre el capital y el trabajo.

Ventajosamente las masas populares transgreden estos espacios formales e institucionalizados del Estado, paso a paso superan el régimen de criminalización de la protesta y promueven la movilización social (independiente de las facciones burguesas) que durante este último año fue protagonista del encarcelamiento de Glas, de enjuiciar a los corruptos, de desmitificar a la Década Ganada, de lograr la Consulta Popular, de derrotar en las urnas a Correa.

En cambio las concesiones del actual gobierno para con los capitalistas significan la afirmación de las relaciones de dependencia con el imperialismo norteamericano, la cesión de soberanía nacional a pretexto de precautelar la seguridad en la frontera norte, la mantención del pragmatismo camaleónico de viejas figuras de Alianza País, la cogobernabilidad junto a socialcristianos, bucaramistas, Cámaras de la Producción y distintos grupos económicos que tienen representación burocrática en algunos ministerios e instituciones del Estado.

Más estos no son los únicos consentimientos. En el plano económico además de la continuar la expoliación transnacional de las riquezas minerales de la Patria, se preparan tratados comerciales con los Estados Unidos de Norteamérica y la inscripción en la Alianza del Pacífico, así como la aprobación de una nueva Ley Económica Urgente que exonera y elimina impuestos en favor de los grandes empresarios principalmente[1].

Son suficientes las políticas de un año para asociar a Moreno con la oligarquía, su intento de  legitimarse y fortalecerse desenmascara su naturaleza burguesa y pro imperialista. Por ello, las masas juveniles y trabajadoras deben afirmar su unidad y movilización para derrotar definitivamente al viejo correísmo y conquistar sus aspiraciones con la lucha popular.

 

[1] El proyecto de Ley orgánica para el fomento productivo, atracción de inversiones, generación de empleo y estabilidad y equilibrio fiscal, es una última cortesía que Moreno entrega a los monopolios. Básicamente consiste en un conjunto de incentivos tributarios (reducción gradual del Impuesto a la Salida de Divisas, exoneración y liberación del pago de Impuesto a la Renta a las nuevas inversiones por los próximos 10 años, eliminación del llamado anticipo del Impuesto a la Renta preferentemente para el sector privado monopolista, etc.). La ley de Moreno es complementaria a la política del correísmo, basta revisar la Ley de Alianzas Públicas y Privadas para identificar sus propósitos de favorecer a la acumulación capitalista en detrimento de los derechos de los trabajadores y la soberanía nacional.

Lcdo. Francisco Escandón Guevara

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SIGUEN LAS PRIVATIZACIONES

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Durante varios años el correísmo se publicitó como la superación histórica de la larga noche neoliberal, la cual estuvo caracterizada por una profunda ingobernabilidad y por seguidas crisis políticas generadas a partir del rechazo popular a un modelo que minimiza el rol del Estado y que deifica al mercado como regulador ideal de las relaciones sociales de producción.

Mas esa construcción discursiva, aparentemente de izquierda, fue falseada por la práctica política concreta de una década obesa de corrupción, demagogia, autoritarismo y despilfarro. Así una de las secuelas del anterior decenio es el fomento de la monopolización privada del negocio cementero.

La cementera Guapán, ubicada en la ciudad de Azogues, originalmente propiedad del IESS (de los afiliados y pensionistas), fue estatizada y fusionada junto a Cementos Chimborazo en la Unión Cementera Nacional –UCEM-, para posteriormente ser enajenadas en beneficio del emporio peruano Grupo Gloria.

Se puede juzgar la intencionalidad de perjuicio al Estado, pues antes de la privatización de Industrias Guapán se reportaba utilidades superiores a USD.13 millones anuales (aunque el IESS sólo recibió USD. 72 millones por la venta); y la UCEM generó ganancias de USD. 27 millones al año 2016. (El Universo, 2018).

Lo anecdótico es que el prófugo Ramiro Gonzáles, entonces Ministro de Industrias, por órdenes de Rafael, alteró la condición estratégica de la industria cementera por una subsidiaria. Este fraude lo convinieron para trampear las exigencias legales que demandan al menos el 51% de las acciones en manos del Estado ecuatoriano y para llevar adelante la privatización de estos medios de producción bajo la figura de socio estratégico y de Alianza Público-Privada, que se adoptó como continuidad a la larga noche neoliberal.

Esa herencia de privatizaciones fomentadas por Correa continúa en la praxis de su sucesor. Moreno oscila, como un péndulo, entre la ruptura política con Rafael y una línea de prolongación del mismo modelo económico experimentado por el anterior régimen e incluso por la partidocracia.

La secuencia del correísmo en Moreno se dimensiona en inscribir las palabras totalmente privatizado en la lápida mortuoria de las empresas cementeras nacionales, pues el actual gobierno se apresta a liquidar los remanentes del paquete accionario pertenecientes al Estado. El plan económico del régimen prevé la venta de UCEM en algo más de USD.8 millones y con ello se termina de entregar la exclusividad del negocio cementero a monopolios privados, sin regularización alguna del Estado.

La vieja partidocracia gobernó para los mismos grupos económicos beneficiados por el correísmo y continúan cosechando fortunas, gracias a la permisividad de las políticas santificadas en Carondelet. Sólo cambiaron los alfiles que permitieron a la burguesía ser cada vez más opulenta.

Por lo tanto, la superación del correísmo es la superación del neoliberalismo mismo y la exigencia al gobierno de Moreno que cumpla con sus ofrecimientos de campaña alejados de las privatizaciones.

Esta es la tarea del pueblo ecuatoriano. Además, en su lucha anticorrupción debe impulsar el desarrollo de auditorías a las operaciones financieras vinculadas a las cementeras, pues existieron fracasadas inversiones estatales en la infraestructura de los complejos industriales, desvalorización dolosa del patrimonio vendido y promoción de oligopolios.

 

Bibliografía

 

Ecuador Inmediato. (3 de Abril de 2009). Ecuador Inmediato. Obtenido de http://www.ecuadorinmediato.com/Noticias/news_user_view/presidente_correa_afirmo_que_industrias_guapan_no_desaparecera–101352

El Universo. (13 de Abril de 2018). El Universo. Obtenido de El Universo: https://www.eluniverso.com/noticias/2018/04/13/nota/6711082/cementera-que-se-liquida-tuvo-utilidad-millonaria

 

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