¡FUERA GLAS!

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Alrededor de los días de la Constituyente de Montecristi, en un airado discurso Rafael Correa fustigaba así los pagos indebidos que recibían los funcionarios públicos: “Donde mayores niveles de corrupción existe es en la contratación pública, sabemos que ya está establecido el 25% en comisiones. Señores de Odebrecht, con todo respeto…, todas las transnacionales y empresas extranjeras que funcionan en el país: esto se acabó!”

Esa alocución dista de las palabras del ex mandatario quien, en medio de la campaña electoral del 2017, justificó las coimas que entregan las empresas corruptoras, porque “al salir de sus comisiones no afectarían al Estado ni a los ciudadanos” o también porque se tratarían de “acuerdos entre privados”.

Entre esos momentos relatados el Ecuador fue testigo en el año 2008 de la expulsión de la transnacional de origen brasileño y de su retorno para el 2010, luego de que las partes convinieron una transacción en que la compañía se comprometía a: reparar las fallas de la hidroeléctrica San Francisco, pagar una indemnización de USD. 20millones y en contraparte el Estado le permitía continuar operando en el país sin las glosas de responsabilidad determinadas por la Contraloría por un valor de USD. 80millones[1].

Pero el peculiar regreso de Odebrecht no tenía sólo el propósito de reparar la central de generación eléctrica, sino de lograr adjudicarse cuantiosos contratos. Así, antes de la expulsión, las obras bajo la responsabilidad de construcción de la transnacional sumaban los USD. 800millones y a partir de su retorno fue beneficiaria  de contratos por otros USD. 3.300millones (de estos la estimación de sobrecostos sería de USD. 857millones).

Detrás de ese favoritismo que asignó la construcción de infraestructuras a la compañía brasileña están millonarias coimas entregadas a funcionarios del Estado[2]. Al momento los montos de los sobornos que se conocen sólo corresponden a los datos entregados por organismos judiciales y de control de otros países, pues aún hace falta que se investiguen los depósitos que otras transnacionales hicieran en distintos paraísos fiscales[3].

Las delaciones hechas por algunos de los ejecutivos de esas compañías comprometen la participación de funcionarios del Estado ecuatoriano bajo siglas o pseudónimos. Así VP (probablemente vicepresidente), JG, Vidrio son algunos de los códigos usados por las empresas coimadoras en los depósitos realizados para recompensar la adjudicación de contratos alrededor de las áreas estratégicas del Estado que durante 10 años fueron dirigidas por Glas, de allí que no se requiere de un criptógrafo para deducir quién se habría beneficiado de los pagos ilegales hechos por las transnacionales.

Las investigaciones desarrolladas por los organismos de control y justicia del Ecuador han devenido en varios allanamientos, apresamientos y comparecencias; y a pesar de su lentitud no pueden omitir la relación en los actos de corrupción de familiares del actual vicepresidente, quien de inmediato, siguiendo el libreto de Correa, declaró el desconocimiento público de las actividades ilícitas cometidas por sus parientes. Al parecer las lecciones del caso del Gran Hermano fueron practicadas por el alumno de Rafael en el caso del Querido Tío.

Lo anecdótico es que pese a estos antecedentes, 5 de 7 miembros del Consejo Administrativo de la Legislatura (CAL), asambleístas de Alianza País y sus aliados, inadmitieron el trámite para llamar a juicio político a Jorge Glas, la excusa que presentaron es que la petición no cumplía con los requisitos de procedimiento. Esta decisión del oficialismo no es más que una burda maniobra por encubrir al menos la responsabilidad política del vicepresidente en los actos de corrupción, incluso pueden estos acólitos constituirse en cómplices por omisión de los actos en los que esté involucrado el señor Glas.

Es evidente que la mayoría del CAL se atribuyó funciones que no le corresponden a su naturaleza administrativa y el cuestionado espíritu de cuerpo de los coidearios ovejunos se reduce a la incapacidad de disentir ante las disposiciones emitidas desde el oráculo belga de alguna ex majestad presidencial.

Por ahora Glas eludió el juicio político porque la correlación de fuerzas dentro de los asambleístas oficialistas es favorable a los designios de Correa, a pesar que cada vez es más incómoda la presencia del vicepresidente en Carondelet.

Las pugnas por ganar la hegemonía en el oficialismo irán creciendo y su definición pronóstica el otoño del patriarca de la década, mientras que el futuro de Glas pende de una cuerda muy floja que amenaza en arrastrar, como si se tratase de un tsunami, a parientes, socios, acólitos y otros compañeritos.

Por ello aquel discurso que apela a la denuncia del desarrollo de un golpe blando es tan distractivo como fantasioso para ilegitimar la creciente opinión social que responsabiliza de los actos de corrupción a los responsables políticos del decenio anterior.

Y aunque la admisión y desarrollo de un juicio político en la Asamblea Nacional es improbable, más aún la censura y destitución por la exigencia constitucional de las 2/3 de los asambleístas (91 de 137), es urgente comprender que la única garantía para una sanción ejemplar a los corruptos es la movilización popular generalizada orientada por la consignan ¡Fuera Glas!.

Sólo es cuestión de tiempo, los peces gordos caerán.

 

[1] En esa negociación fue decisiva la participación de Ciro Camilo Morán Maridueña, pariente político del vicepresidente Jorge Glas. Hay que recordar que Morán al momento de la expulsión de la transnacional fue gerente de Hidropastaza y para el retorno de la misma estuvo al frente de Ecuador Estratégico e Hidrolitoral.

[2] Las delaciones en el caso Odebrecht denunciaron la entrega de USD. 33,5millones, mientras que en el caso Caminosca los sobornos ascienden a USD. 3,3millones. Es indispensable que la Fiscalía General del convoque a otras empresas constructoras, mineras, petroleras, azucareras, cementeras, gasíferas, etc., para que expliquen cómo lograron la adjudicación de contratos, licitaciones, concesiones, privatizaciones del Estado ecuatoriano.

[3] Sólo a partir de las denuncias internacionales los sobornos de Odebrecht fueron conocidos e investigados por los organismos estatales del país, sin ellas estas coimas tendrían quizás el carácter de sospechas, mentiras infundadas de la oposición o actividades conspirativas de los inestabilizadores de la institucionalidad.

 

Lcdo. Francisco Escandón Guevara
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PROFORMA PRESUPUESTARIA 2018: ¿FIN DE LA ERA OVEJUNA?

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Al tiempo que el Diálogo Nacional se desenvuelve en Carondelet con más expectativas que soluciones concretas, se agudizan las pugnas en el oficialismo. Los principales protagonistas de esta disputa son el actual presidente Moreno que apela a un cambio de estilo en la gestión pública y el ex mandatario Correa que califica como desleal y mediocre cualquier distanciamiento de su tutela.

Más allá de la ruptura publicitada a través de los medios de comunicación, hay quienes sostienen que se trataría de un sainete político, pues ni el gobierno saliente o el entrante han esclarecido la verdadera situación financiera del país.

Las señales hasta ahora provistas por el ministro Carlos de la Torre, sostiene que existe una fase de recuperación y hasta de un leve crecimiento económico que requiere apuntalarse a través de: una disminución del déficit fiscal, la activa participación del sector privado, la reducción del gasto para la construcción de las llamadas mega infraestructuras y por algunas predicciones de mayor recaudación de impuestos.

Estos iniciales augurios económicos al parecer fueron optimistas. El propio licenciado Moreno, el día después de la retirada de Rafael hacia Bélgica, sostuvo que: “La condición económica del Ecuador es muy difícil… se podía haber sido más mesurado al dejar cuentas en mejores condiciones” (El Diario, 2017); lo cual contradice a las declaraciones de Correa que anunció luego de los sufragios de la segunda vuelta electoral que: “Todo está preparado. Hace meses nombramos una comisión tripartita para dejar la mesa servida al pueblo ecuatoriano. Será una transición pacífica, informada, sin sobresaltos y con la mayoría de los problemas resueltos.” (Reporte365, 2017).

Lo cierto es que la primera década del correísmo terminará con consecutivos registros de déficit fiscal[1] y con un proceso de agresivo endeudamiento que heredará la nueva administración superior al 60% de lo que producirá el Ecuador en el año 2017, más del 60% del Producto Interno Bruto (PIB).

Esa carencia de cuentas claras, el dudoso ocultamiento de los indicadores macroeconómicos del país, fomenta dudas sobre las políticas financieras que se adopten en este nuevo período presidencial y hasta hay especialistas que advierten una posible continuidad y profundización del retorno a la larga noche neoliberal que dejó inaugurado el viejo correísmo.

Quizás por ello el verdadero rostro del gobierno de Moreno se exhibirá en la presentación del plan cuatrianual y la correspondiente proforma presupuestaria del año 2018 que serán entregados antes de terminar el presente mes.

Los cálculos iniciales de los funcionarios del gobierno advierten que los ingresos totales en el próximo año ascenderían a USD. 19.925millones; mientras se proyecta que los gastos serán de USD. 24.524millones[2]. Estos fríos números demuestran que otra vez el Ecuador gastará más de lo que recibirá, el déficit presupuestario se estima en USD. 4598millones (El Telégrafo, 2017).

De esta proyección se desprende que la principal fuente de ingresos, el 60% de lo que estima la proforma presupuestaria, continuará siendo la recaudación de impuestos, pero no necesariamente producto de impedir la evasión tributaria de los grandes grupos económicos de poder, sino por una ampliación del número de personas que están obligadas a pagarlos: en el 2006 se registraban a 600mil contribuyentes, pero en el 2016 se triplicó esta cifra por el conjunto de reformas tributarias impulsadas por una década de correísmo.

Los ingresos petroleros al parecer no se recuperarán al igual de los precios de cotización internacional, esto debido a la excesiva oferta de crudo y a una lenta recuperación de las economías de los países imperialistas, especialmente China que tardará en volver al crecimiento superior a dos dígitos que lo caracterizó durante cerca de dos decenios.

Los egresos proyectados aún no dan luces de cuanto del presupuesto del Estado se destinará al pago de los servicios de deuda externa, aunque expertos anuncian que alrededor de USD. 1 de cada USD. 3 se destinarían para cubrir intereses y amortizaciones de la misma. Pero mientras por un lado se privilegiaría a estos acreedores, por otro se incumpliría la inversión de al menos el 6% en educación y 4% en salud como lo dicta la Constitución o se pagará las deudas pendientes con los jubilados con bonos. Allí no hay diferencia con la práctica política de Correa.

Contradictoriamente mientras se analiza la eliminación, o al menos la focalización, de subsidios a la gasolina y al gas de uso doméstico, también se impulsa la subvención estatal de una parte de los aportes patronales que los empresarios hacen para afiliar a sus trabajadores al IESS. Estas medidas de austeridad están en la agenda del equipo económico del régimen; el que básicamente está constituido por los mismos actores de la anterior administración.

Es evidente que Rafael no dejó la mesa servida para los intereses de los jóvenes, los trabajadores y los pueblos. Aunque los mejores manjares de la riqueza nacional son devorados en un buffet que engorda a los monopolios nacionales y extranjeros, así como a un grupo de emergentes millonarios glotones de los contratos con el Estado y de los actos de corrupción; algunos de esos sectores continúan siendo frecuentes comensales de Carondelet.

Llegó la hora de las definiciones para el licenciado Moreno. ¿Continúa las políticas correístas que transfieren el peso de la crisis sobre las masas empobrecidas y desempleadas ó abandona el comportamiento ovejuno para pasar de las palabras a los hechos que marcarán la diferencia con su antecesor?

Usted decide, el pueblo lo juzgará.

 

 

[1] El gobierno reconoce que el déficit fiscal al terminar este año se proyecta en el 7,5%, aunque si hacemos una sumatoria de los préstamos adquiridos en el presente año y del diferencial deficitario aún no financiado la cifra real llegaría al 20%.

 

[2] Los ingresos que se presupuestarán corresponden a USD. 2.122 millones provenientes de ingresos petroleros y USD. 17.713 millones de los no petroleros, mientras que los gastos se dividirán en USD. 15.9441millones para gasto corriente y USD. 8.552millones en gasto de capital.

 

 

Bibliografía

El Diario. (11 de Julio de 2017). Obtenido de El Diario: http://www.eldiario.ec/noticias-manabi-ecuador/439751-presidente-moreno-dice-que-la-situacion-de-la-economia-es-muy-dificil/

El Telégrafo. (07 de Junio de 2017). Obtenido de El Telégrafo: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/8/el-gobierno-proyecta-la-disminucion-del-deficit-fiscal-a-usd-4-598-millones-en-este-ano

Reporte365. (02 de Abril de 2017). Obtenido de Reporte365: https://www.reporte365.net/2017/04/02/correa-la-mesa-esta-servida-al-pueblo-ecuatoriano/

 

 

 

Lcdo. Francisco Escandón Guevara

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