ODEBRECHT, EL CORREÍSMO Y SUS DESLEALES

ODEBRECHT, EL CORREISMO Y SUS DESLEALESEl preludio a la posesión del licenciado Moreno fueron varios mensajes que advertían un cambio de estilo en el ejercicio de gobierno. Se trata de un ensayo de superación a la práctica de confrontación y prepotencia de Correa, es un propagandizado anuncio de dirigir un mandato conciliador y dialógico.

Pero las diferencias trascienden a la simpleza de los estilos, a la personalidad del anterior o el actual presidente, tienen connotación de desacuerdos políticos. Así, las tensiones tuvieron lugar en la definición misma de la cabeza del binomio presidencial del oficialismo, este proceso de democracia interna partidista se desenvolvió en medio de pugnas que fueron zanjadas pragmáticamente, por las herramientas estadísticas, en función de quien tenía los mejores números para garantizar la continuidad del correísmo.

No fueron pocos los rumores que se sucedieron en la campaña electoral acerca de las fracturas del binomio presidencial, fundamentalmente luego de las elecciones de la primera vuelta en la que las denuncias que involucraron a Jorge Glass en escándalos de corrupción derivaron en su invisibilización pública para evitar la vulnerabilidad ética, el cuestionamiento mediático y el decrecimiento electoral en las urnas.

Posteriormente a las elecciones, en el interés de limar asperezas y conciliar a los bandos en forcejeo, se desenvolvió una transición acordada entre las dos versiones del correísmo y el nombramiento del gabinete ministerial que proyectaron la imagen de unidad orgánica de las distintas tendencias del partido de gobierno.

Pero hay algunas políticas disonantes que no se ajustan al libreto continuista en las primeras semanas del nuevo mandatario. Hasta ahora la principal discrepancia constituye la iniciativa de Moreno de conformar el Frente de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción[1], que aunque con pingues atribuciones (de proponer y exhortar políticas para prevenir y combatir la corrupción) despertó la crítica pública de Rafael.

Correa al señalar en su editorial “Lo que sí sorprende es que se nombren oficialmente comisiones ad hoc, y, más aún, se pida “ayuda” a organismos internacionales, claudicando en lo avanzado todos estos años en cuanto a institucionalidad y soberanía se refiere.” (Correa, 2017), deja entrever que su promesa de tomarse un descanso en Bélgica y dedicarse a las tareas domésticas, está lejana y que tiene interés en ser el poder detrás del poder.

Tal parece que los medios de comunicación y las redes sociales serán por ahora el oráculo desde donde Rafael tratará de imponer línea política al gobierno de Moreno y a las instituciones del Estado cooptadas por Alianza País, pero también será el espacio desde donde la ex majestad presidencial fiscalizará la torpeza y deslealtad presente en el frente interno del oficialismo. Estos términos demuestran los intereses discordantes entre las bandos correístas.

Las disputas entre estos grupos parecen agudizarse por las secuelas de la investigación del caso de las coimas que Odebrecht entregó a altos funcionarios del Estado ecuatoriano para lograr la adjudicación de contratos. Lo complejo del asunto es que los involucrados y judicializados equidistan de un centro común: Jorge Glass Espinel, quien estuvo durante largos años al frente de los sectores estratégicos del Estado y que movilizó millonarios recursos en el afán de modernizar la infraestructura para promover la acumulación capitalista de riquezas.

Por ello el vicepresidente es una figura incómoda para el licenciado Moreno y su permanencia en el cargo depende de la hegemonía que logre una de las facciones del oficialismo.

Es evidente que junto a una crisis institucional que embarra de corrupción a altos funcionarios del Estado, se desenvuelven contradicciones políticas entre leales y desleales al correísmo. Y aunque esas contradicciones conspirativas no son fundamentales en el desarrollo de la sociedad, pero combinadas a otros fenómenos pueden desencadenar una nueva crisis política.

El desenlace de estas pugnas dirá si prima la sumisión para encubrir a los más altos responsables de los casos de corrupción, o se consuma la deslealtad al correísmo de quienes buscan lugares más protagónicos en la dirección del Estado, o acaso esas discrepancias se convierten en un espectáculo circense que desvía la atención de los verdaderos problemas del Ecuador.

Aunque Alianza País busque bajar las tensiones y proyectar la imagen de cordialidad entre los principales del oficialismo, es claro que el licenciado Moreno quiere imponerse como jefe del continuismo y desplazar a las otras figuras a rangos inferiores.

 

Bibliografía

Correa, R. (06 de Junio de 2017). El caso Odebrecht. Diario El Telégrafo.

[1] La creación del Frente de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción fue promulgado en el Decreto 021, del 05 de junio del 2017. Nueve personas fueron designados como sus miembros, de ellos la mayoría son confesos adeptos del correísmo, lo que convoca variadas críticas a la falta de independencia del organismo.

 

Lcdo. Francisco Escandón Guevara

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