POR EL PRESENTE Y PARA EL FUTURO

El examen de ingreso del correísmo es responsable que más de 600 mil jóvenes en el país y no menos de 10mil en la provincia del Cañar fueron excluidos de su derecho de acceder a una Universidad pública, gratuita y de calidad.

POR EL PRESENTE Y PARA EL FUTURO

Adriana es una joven troncaleña, tiene 20 años de edad, está desempleada y su aspiración de ser ingeniera agrónoma se frustró por la actual Ley de Educación Superior, aprobada por la mayoría oficialista, que entre otros aspectos impuso un sistema de ingreso a las Universidades que está dividiendo a la juventud entre los supuestos capaces de quienes no lo serían.

Dicho sistema de ingreso a las instituciones de educación superior, a través de un examen único estandarizado, de ninguna manera evalúa las capacidades o aptitudes de cada joven, sino es un medidor de las injusticias e inequidades de la dispersión y heterogeneidad de la educación básica nacional que denota enormes diferencias entre la educación pública y privada, las instituciones ubicadas en el sector rural y urbano, etc.

Y es que, el examen de ingreso a las universidades públicas ni siquiera es una iniciativa genuina en el Ecuador, sino es fiel copia de modelos extranjeros rechazado por las juventud de diversas partes del mundo, pues pone en práctica una suerte de darwinismo social: en que los más inteligentes aparentemente están preparados para ser profesionales universitarios y aptos para dirigir el Estado y la sociedad; la crueldad del darwinismo social incluso es responsable del machismo, de la creencia de superioridad racial y étnica.

El examen de ingreso del correísmo es responsable que más de 600 mil jóvenes en el país y no menos de 10mil en la provincia del Cañar fueron excluidos de su derecho de acceder a una Universidad pública, gratuita y de calidad. Una de esas víctimas es Adriana, que al igual de otros tantos jóvenes ni trabajan ni estudian, no tienen presente menos aún un futuro digno.

Urge eliminar las inequidades. Para ello se requiere eliminar el examen de ingreso e impulsar una política de acceso a las universidades públicas totalmente libre, pero que además garantice una oferta suficiente de carreras para que sea el bachiller quien elija su profesión y nunca más el gobierno imponga que deben pensar, hacer, decir y hasta estudiar.

Garantizar esos derechos demanda reformar la Ley Orgánica de Educación Superior. Pero para hacerlos efectivos, en la provincia del Cañar, se necesita la creación de una Universidad Estatal.

El Cañar es la única provincia de la región Sierra que no cuenta con una institución de educación superior pública, pues la Universidad Nacional de Educación (UNAE) no es una alternativa real para la profesionalización de los jóvenes cañarenses, incluso para quienes tienen vocación de maestros, para contrastar aquello basta con conocer cuántos jóvenes se educan en esta institución instalada en la ciudad de Azogues.

El libre ingreso a la Universidad pública, la libertad de elección de carrera y la creación de la Universidad Politécnica de Cañar (con una oferta de carreras variadas) es la garantía para que Adriana y los 10mil jóvenes de mi provincia tengan presente y futuro.

Ese es el compromiso de Paco Moncayo, los candidatos a asambleístas provinciales del Acuerdo por el Cambio listas 2-12-17.

 

 

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